Abuso, agresión sexual y violación

Diferencias entre abuso sexual, agresión sexual y violación

En muchas ocasiones los medios de comunicación así como la sociedad en general, utilizan los términos de abuso, agresión sexual y violación, para referirse de forma indistinta a cualquier ataque contra la libertad sexual. Así pues, recientemente, y a través de diversos casos con gran trascendencia mediática (como el caso de la Manada o de los jugadores de la Arandina, por ejemplo) podemos observar como dichos términos han sido utilizados de forma poco precisa generando con ello confusión.

Es por eso que resulta necesario diferenciar correctamente tales términos así como conocer las conductas que integran cada uno de ellos.

En realidad, nuestro Código Penal tan sólo hablará de abuso sexual y de agresión sexual, siendo el término de violación un concepto extrajurídico y no recogido gramaticalmente en el texto legal.

Cabe destacar para empezar que los delitos de abuso sexual y agresión sexual guardan un punto en común: en los dos casos el acto sexual que se produce no ha sido deseado por la víctima. Ahora bien ¿en qué se diferencian ambas figuras?

La clave está en la existencia o no de violencia o intimidación en la conducta del agresor.

El abuso sexual en el Código Penal

El abuso sexual viene recogido en el artículo 181 del Código Penal, indicando dicho artículo que en el abuso sexual la conducta del agresor se lleva a cabo sin violencia o intimidación ("El que sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento…").

Así pues de dicho precepto podemos extraer dos conclusiones muy valiosas: que en el abuso el acto sexual no es consentido por la víctima y que el agresor no va a utilizar ni la violencia ni la intimidación.

Y la falta de consentimiento por parte de la víctima se puede dar por varios motivos:

  1. Porque la persona sobre la que se comete el abuso se encuentre privada de sentido. Son los supuesto, por ejemplo, en los que el agresor se aprovecha del estado de embriaguez de la víctima o del hecho de que se encuentre dormida.
  2. Porque el acto sexual se produzca por aprovechar el agresor de un trastorno mental que padezca la víctima.
  3. Porque el agresor utiliza alguna droga o sustancia para anular la voluntad de la víctima.
  4. O porque el agresor ha obtenido el consentimiento de la víctima aprovechándose (prevaliéndose), de una situación de superioridad. En este último caso no es que el consentimiento no exista, sino que la víctima ha otorgado dicho consentimiento de forma viciada, inválida, y ello por cuanto que no lo ha dado con plena libertad.

También cabe destacar que dentro del abuso sexual tendremos una conducta básica y una agravada.

El abuso sexual básico se da cuando no hay acceso carnal, es decir cuando no existe penetración vaginal, anal o bucal, ni tampoco introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal. Normalmente este delito de abuso sexual básico suele consistir en tocamientos de contenido sexual. Este tipo de abuso se encuentra castigado con la de prisión de 1 a 3 años o pena de multa de 18 a 24 meses.

Por otra parte tenemos el abuso sexual agravado, que consiste en un acto de contenido sexual consistente en penetración vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal. Al ser una conducta más grave la pena a imponer es mayor, en concreto de 4 a 10 años de prisión.

Pero recordemos el aspecto que diferencia los abusos de las agresiones sexuales: en los casos de abuso sexual nunca aparecerá ni violencia ni intimidación.

Agresión sexual y agresión sexual agravada (violación)

Por su parte la agresión sexual viene recogida en los artículos 178 y 179 del Código Penal y se caracteriza por ser un ataque contra la libertad sexual en el que se utiliza la violencia o intimidación. Es la utilización de tal violencia o intimidación lo que la diferencia del abuso sexual.

Por violencia debemos entender toda fuerza aplicada contra una persona (vis física) con la intención de vencer la resistencia de quien no quiere tener una relación sexual. Podemos pensar en golpes, patadas, sujetar con fuerza, etc… Es importante saber que el Código Penal no exige que dicha fuerza tenga que ser desmesurada o excesiva, sino que basta con que el uso de la misma haga que la víctima ceda a los deseos del agresor.

La intimidación (vis psíquica) consiste en el anuncio de cualquier mal grave e inmediato que haga a la víctima ceder en su resistencia por el temor a que la amenaza se haga real. Por ejemplo son los supuestos en los que se amenaza de muerte a la víctima. Ahora bien, cabe destacar que dicha intimidación no tiene por qué consistir siempre en una amenaza explícita o directa sino que en ocasiones puede configurarse como una intimidación de carácter ambiental.

Son los supuestos en los que la víctima, debido a la concreta situación en la que se encuentra, sufre una intimidación sin necesidad de una amenaza expresa. Por ejemplo cuando la víctima es abordada por un grupo de agresores y sin ser amenazada expresamente por ellos la situación en concreto resulte suficientemente intimidante. Esta última, la intimidación ambiental, es la intimidación de la que se ha venido hablando en casos con gran repercusión mediática.

Del mismo modo que sucedía en los abusos, las agresiones sexuales cuentan con dos figuras: una básica y otra agravada.

En la agresión sexual básica (Artículo 178 Código Penal), la conducta sexual en sí es idéntica a la del abuso básico: no existirá penetración o introducción de miembros corporales u objetos. Recordemos que la diferencia entre el abuso y la agresión sexual es la existencia de violencia o intimidación y no los concretos actos sexuales que producen. Este tipo de agresión sexual se encuentra castigada con a pena de prisión de 1 a 5 años.

Por su parte la agresión sexual agravada, al igual que sucedía con el abuso sexual agravado, es aquella conducta en la que sí que existe penetración anal, vaginal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal. Tal delito viene recogido en el artículo 179 del Código Penal y su pena es de 6 a 12 años de prisión.  Tal agresión sexual agravada es la que se conoce coloquialmente como violación.

Así pues, si tuviéramos que establecer una escala de gravedad de las conductas examinadas las clasificaríamos así (De menor a mayor gravedad):

  1. Abuso sexual SIN penetración vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal.
  2. Abuso sexual CON penetración vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal.
  3. Agresión sexual SIN penetración vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal.
  4. Agresión sexual CON penetración vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por vía vaginal o anal (llamada coloquialmente violación).

Por último indicar que las penas señaladas tanto para los abusos como para las agresiones sexuales pueden aumentar considerablemente si concurren en los hechos causas de agravación específicas, como puede ser, por ejemplo, la actuación conjunta de dos o más personas o cuando se utilicen armas o medios peligrosos en la agresión (causas recogidas todas ellas tanto para los abusos como para la agresiones  sexuales en el artículo 180 del Código Penal); del mismo modo dichas penas pueden igualmente aumentar de forma muy significativa cuando el abuso o la agresión sexual se cometa sobre un menor de edad o persona incapaz (Artículo 183 Código Penal).

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