¿En qué consiste el delito de asesinato y qué tipos existen?

Delito de asesinato

Tradicionalmente, nuestro sistema penal ha castigado con mayor dureza el hecho de causar la muerte a otra persona cuando concurren determinadas circunstancias que hacen el acto especialmente reprobable.

El delito de asesinato, por tanto, obedece a esa necesidad de distinguir entre las distintas formas de homicidio, aunque el delito de asesinato es un tipo penal con entidad propia frente al homicidio. 

En este artículo explico cuáles son las características del asesinato, sus tipos y su relación con el delito de homicidio.

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¿Qué tipos del delito de asesinato contempla el Código Penal?

El delito de asesinato está regulado en los artículos 139 a 140 bis del Código Penal, a continuación del delito de homicidio, bajo la rúbrica del homicidio y sus formas y dentro del título I del libro II.

El Código Penal contempla tres tipos diferenciados para el delito de asesinato: 

Además, la Ley 1/2015 también aumentó la pena del tipo básico, modificó la forma de expresar la pena del tipo agravado (aunque no su extensión) e introdujo el artículo 140 bis, que contempla la posibilidad de imponer la libertad vigilada en algunos casos de reincidencia.

Pese a encontrarse bajo la rúbrica del título dedicado al homicidio y sus formas, la doctrina mayoritaria, y el propio Tribunal Supremo, entienden que el delito de asesinato es un delito con entidad y autonomía propia, y fundamentan su postura en que el Código Penal distingue entre reo de homicidio (artículo 138) y reo de asesinato (artículo 139), y en que las penas son muy diferentes.

¿Cuándo se comete un delito de asesinato?

El artículo 139 del Código Penal regula el tipo básico del delito de asesinato, diferenciándolo del de homicidio, y castiga “como reo de asesinato” a quien mate a otro concurriendo alguna de las siguientes circunstancias: 

  • Con alevosía.
  • Por precio, recompensa o promesa.
  • Con ensañamiento.
  • Para facilitar la comisión de otro delito o evitar su descubrimiento.

Todas estas circunstancias denotan una búsqueda intencionada del resultado de muerte, un mayor grado de maldad o perversidad, o una especial banalización de la vida humana, y por ese motivo se ha considerado siempre necesario separar esta conducta delictiva de la constitutiva de simple homicidio.

Para que se entienda cometido el delito de asesinato, basta con que concurra cualquiera de las circunstancias mencionadas, que en gran medida están incluidas también como circunstancias agravantes genéricas en el artículo 22 del Código Penal.

Por ese motivo, de concurrir estas circunstancias, no podrán ser apreciadas además como agravantes, ya que son inherentes al tipo delictivo, y ya se han tenido en cuenta para agravar la pena del asesinato con respecto a la del homicidio.

La pena prevista para el delito de asesinato en su tipo básico es de prisión de 15 a 25 años. 

¿En qué consisten las circunstancias que configuran el asesinato?

Apreciar la concurrencia de las circunstancias que contempla el artículo 139 del Código Penal supone castigar un hecho como asesinato en vez de como homicidio, por lo que es importante aclarar bien el alcance de cada una de ellas:

Con alevosía

Se entiende por alevosía el hecho de emplear en la ejecución medios, modos o formas orientadas directa o especialmente a asegurarla, limitando las posibilidades de defensa de la víctima, y evitar así riesgos para el autor de los hechos (artículo 22).

Es irrelevante que se logre realmente limitar las posibilidades de la víctima, ya que se apreciará la alevosía cuando el autor del asesinato haya pretendido aplicarla, aunque no haya tenido éxito y la víctima se haya defendido.

Esta circunstancia plantea algunos problemas de incompatibilidad cuando entra en concurso con otras circunstancias que constituyen algún tipo agravado de asesinato, como veremos.

Por medio de precio, recompensa o promesa

Para entender que concurre esta circunstancia, el asesino debe actuar movido por la perspectiva de recibir un precio o recompensa, o promesa de ello, a cambio de causar la muerte a otra persona.

Esto implica que debe haber una negociación previa con otra persona, que también tendrá su propia responsabilidad en la comisión de los hechos, aunque en menor grado que el autor.

Es irrelevante que se produzca o no el pago, ya que lo que exige el artículo es que el asesino actúe movido por esa expectativa.

La doctrina mayoritaria entiende que el precio, recompensa o promesa debe tener valor económico o equiparable al económico.

Con ensañamiento

El artículo 139 aclara el significado de ensañamiento, al decir que supone aumentar deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido. 

A su vez, el artículo 22 contempla como circunstancia agravante genérica el hecho de aumentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la ejecución del delito.

Hay que tener en cuenta que no todo acto que coloquialmente se pueda entender como ensañamiento puede ser apreciado para entender cometido el asesinato. Por el contrario, solo puede serlo el que contribuya a aumentar intencionadamente y de forma grave el dolor de la víctima. 

No podrán apreciarse como tales, por tanto, los actos que se cometan estando la víctima inconsciente o incluso ya muerta, puesto que su dolor no se ve aumentado.

Para el asesinato no se habla de “sufrimiento”, sino solo de dolor, lo cual ha creado división en la doctrina entre quienes entiende que solo puede ser dolor físico y quienes incluyen también el psíquico y, por tanto, el sufrimiento.

Debe haber, además, una intención de provocar más dolor, puesto que ha de ser un comportamiento deliberado.

Tampoco está libre de discusión la cuestión de si el sufrimiento añadido se debe producir en el mismo momento o puede ser previo a la muerte. Adoptar una interpretación u otra puede suponer la diferencia entre castigar por homicidio o por asesinato.

Para facilitar la comisión o el descubrimiento de otro delito

El artículo 139 habla de “facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra”.

Esta circunstancia no estaba incluida en la redacción anterior, y es una novedad introducida por la modificación de 2015, aparentemente por inspiración de los códigos penales de nuestro entorno, como el alemán.

En cualquier caso, ha sido una incorporación muy discutida, y se interpreta como una forma de castigar la banalización que se puede hacer de la vida humana, pero su redacción es algo imprecisa y plantea problemas de aplicación.

Además, puede entrar en conflicto con el encubrimiento, y tampoco queda claro cuál debe ser la naturaleza del otro delito que se trata de facilitar u ocultar.

Al final, lo que se trata de castigar es el hecho de que la huida de los responsables se facilite a costa de la muerte de una persona.

¿Cuáles son las características del delito de asesinato?

El delito de asesinato se caracteriza por las siguientes notas definitorias:

  • Es un delito grave, ya que le corresponde una pena que el Código Penal contempla como grave. De hecho, en su tipo hiperagravado está prevista la pena máxima de prisión permanente revisable.
  • Es un delito común, puesto que no se requieren especiales características ni en la víctima ni en el autor de los hechos.
  • Se trata de un delito de resultado, donde se exige que se produzca un resultado de muerte para entender consumado el delito. Ello implica que pueda apreciarse delito en grado de tentativa, si el autor realiza todas o parte de las acciones necesarias, pero el resultado no se produce por causas ajenas a su voluntad.
  • Es un delito que, para algunas de las circunstancias contempladas, se puede cometer tanto por acción como por omisión
  • Se trata de un delito doloso, y no se prevé su comisión por imprudencia.
  • El bien jurídico protegido por el delito de asesinato es la vida humana independiente.

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¿En qué consiste el tipo agravado del delito de asesinato?

El artículo 139.2 recoge el tipo agravado del delito de asesinato, que se produce cuando en un asesinato concurren dos o más circunstancias de las señaladas como necesarias en el tipo básico.

En este caso, se impondrá la pena en su mitad superior, es decir, pena de prisión de 20 a 25 años.

¿En qué consiste el tipo hiperagravado del delito de asesinato?

Además, como novedad, desde la reforma de 2015 existe un tipo hiperagravado de asesinato para el que se prevé la pena de prisión permanente revisable, y que está reservado para cuando concurren circunstancias que crean especial impacto social.

El tipo hiperagravado requiere, por tanto, que concurra cualquiera de las circunstancias del tipo básico (ya que si no, no habría asesinato) y además, cualquiera de las circunstancias del artículo 140:  

Que la víctima sea menor de 16 años, o especialmente vulnerable por su edad, enfermedad o discapacidad

Esta circunstancia plantea algunos problemas de interpretación, debido a su semejanza con la agravante genérica de alevosía o con la de abuso de superioridad.  

En cualquier caso, la apreciación de una excluye la otra por el principio de non bis in idem (no se puede castigar dos veces por el mismo hecho), e incluso puede darse el caso de que la víctima cumpla las condiciones descritas pero no se pueda apreciar alevosía, por lo que no habría delito de asesinato, sino un homicidio agravado en los términos del artículo 138.2.a).

Otros problemas que plantea esta circunstancia es por qué se ha fijado la frontera de edad en los 16 años, y si es necesario que el asesino conozca la edad de la víctima para poder apreciar el tipo hiperagravado.

Que el hecho sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual contra la víctima

Para poder apreciar esta circunstancia debe existir una conexión temporal razonable entre ambos hechos, quedando excluidos los periodos excesivamente dilatados (en ese caso habría que apreciar concurso de delitos).

También plantea dudas este supuesto en el caso de que la causación de la muerte no sea exactamente subsiguiente, sino simultánea, o incluso anterior.

Que el autor pertenezca a un grupo u organización criminal

Esta circunstancia también ha sido muy discutida, puesto que ya existe un delito de terrorismo, y por tanto, aquí se castiga el hecho de que se cause una muerte por una persona integrante de un grupo criminal, sin especificar si la muerte tiene que guardar relación con las actividades del grupo criminal o no.

Que el reo haya sido condenado por la muerte de tres personas

Esta circunstancia queda fuera de las detalladas en el artículo 140.1, pero tiene la misma consecuencia: la apreciación de un tipo hiperagravado con pena de prisión permanente revisable.

El Consejo General del Poder Judicial entiende que debe tratarse de tres delitos de asesinato, aunque el artículo solo hable de muerte de tres personas, pero debido a sus graves consecuencias, se debe hacer esta interpretación restrictiva.

El problema que plantea esta circunstancia radica en determinar si las acciones que dieron lugar a las tres muertes tuvieron que ser sucesivas o pudieron producirse bajo una unidad de acción.

Por último, el artículo prevé que, en este caso, se aplique lo establecido en el artículo 78 bis.1.b y 2.b en relación con la progresión del condenado al tercer grado.

¿Qué penas accesorias se prevén para el delito de asesinato?

El artículo 140 bis, también introducido en la modificación de 2015, prevé que se pueda imponer además una medida de libertad vigilada a quienes hayan sido condenados por la comisión de uno o más delitos de homicidio o asesinato.

Esta medida se justifica en la mayor peligrosidad del sujeto, puesta de manifiesto por la reincidencia, pero esa mayor peligrosidad debe poder pronosticarse.

Además, se prevé la posibilidad de imponer la pena de privación de la patria potestad, cuando la víctima y el agresor tuvieran hijos en común o cuando la víctima fuera hijo o hija del agresor (la privación de la patria potestad se aplicaría con respecto a otros hijos del agresor).

Otras actos preparatorios

El artículo 141 prevé expresamente el castigo de los actos preparatorios consistentes en provocación, conspiración o proposición para cometer asesinato, que están castigados con la pena inferior en 1 o 2 grados a la correspondiente para cada caso.

Por tanto, para determinar la pena se deben dar todos los elementos típicos del supuesto que sirva de referencia, menos la comisión del asesinato.

¿Cuáles son sus diferencias con el delito de homicidio?

Aunque se trata de delitos que comparten algunas características, y que indudablemente son semejantes, hay algunas diferencias que conviene destacar:

  • El delito de asesinato siempre responde a una acción (u omisión) deliberada, y por ello no existe la posibilidad de su comisión por imprudencia, mientras que el homicidio sí puede ser imprudente
  • La pena es considerablemente superior para el delito de asesinato, llegando incluso a la prisión permanente revisable para el tipo hiperagravado.
  • En el delito de asesinato, el autor del delito busca expresamente el resultado de muerte de la víctima, y lo pone de manifiesto por medio de cualquiera de las circunstancias mencionadas; sin embargo, el delito de homicidio puede responder a una acción improvisada e irreflexiva.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que ambos delitos admiten la apreciación adicional de otras circunstancias agravantes genéricas, de las recogidas en el artículo 22, pero en el caso del homicidio, si se da alguna de las inherentes al asesinato, no dará como resultado un homicidio agravado, sino un delito de asesinato.

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