¿Qué es un delito flagrante? La flagrancia en el Derecho Penal

Delito flagrante

El delito flagrante es aquel que se está cometiendo en el preciso momento y es observado por quienes se encuentran en el lugar de los hechos. El delincuente es sorprendido en el acto y no hay duda acerca de su culpabilidad.

El delito flagrante en el Derecho Penal

Un delito flagrante o delito in fraganti es el delito que se comete cuando el autor es sorprendido en el momento de cometer la infracción. Por lo tanto, no cabe duda de la culpa.

Además, también se considera delito flagrante cuando el autor es detenido o perseguido inmediatamente después de haberlo consumado o cuando se sorprende al infractor justo después de cometer un delito con efectos, instrumentos o vestigios que puedan llevar a sospechar de su participación en la comisión del delito.

[...] se considerará delito flagrante el que se estuviese cometiendo o se acabare de cometer cuando el delincuente sea sorprendido en el acto. Se entenderá sorprendido en el acto no sólo al delincuente que fuere detenido en el momento de estar cometiendo el delito, sino también al detenido o perseguido inmediatamente después de cometerlo, si la persecución durare o no se suspendiere mientras el delincuente no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le persiguen. También se considerará delincuente in fraganti aquel a quien se sorprendiere inmediatamente después de cometido un delito con efectos, instrumentos o vestigios que permitan presumir su participación en él.

Artículo 795.1.1ª de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

En otras palabras, se trata de una situación en la que un observador "pilla" al autor de los hechos durante la comisión de un delito mediante una percepción sensorial directa. Por lo tanto, no es necesario iniciar una investigación.

Características de los delitos flagrantes

Según una sentencia del Tribunal Constitucional de 1993, el delito flagrante es una "situación fáctica en la que el delincuente es sorprendido —visto directamente o percibido de otro modo— en el momento de delinquir o en circunstancias inmediatas a la perpetración del delito".

Por otro lado, el Tribunal Supremo añadió en una sentencia de 2001 que se trata de un delito "que encierra en sí la prueba de su realización, por lo que la flagrancia es la percepción sensorial directa del hecho delictivo, de manera que la flagrancia se ve, se observa, no se demuestra, y aparece vinculada a la prueba directa y no a la indirecta, circunstancial o indiciaria".

Es decir, que el elemento esencial del delito flagrante es la existencia de una percepción sensorial directa del hecho punible. Como consecuencia, se puede asegurar que se ha cometido un delito sin necesidad de realizar una investigación. No obstante, la percepción sensorial tiene que ser real y fáctica, no basta con meras sospechas, indicios o dudas de algún hecho.

Asimismo, es necesario señalar que se suspende la inviolabilidad del domicilio prevista en el artículo 18.2 de la Constitución Española ante la comisión de un delito flagrante. Por lo tanto, en estos casos no es necesario el consentimiento del titular para entrar o registrar el domicilio para evitar que se consuma el delito, que el autor huya o que se eliminen pruebas.

El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.

Artículo 18.2 de la Constitución Española

¿Cómo se actúa cuando se comete un delito flagrante?

Según la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la comisión de un delito flagrante hace que cualquier persona pueda detener a otra que está cometiendo un delito en ese momento y también al que lo intente cometer en el momento. No obstante, los agentes de policía tienen la obligación de detener a dicho infractor.

Cualquier persona puede detener:

1.º Al que intentare cometer un delito, en el momento de ir a cometerlo.
2.º Al delincuente, «in fraganti».

Artículo 490.1º y 2º de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

La legislación establece medidas cautelares ante un delito flagrante para asegurar que el presunto autor de un delito sea puesto a disposición judicial y para evitar que escape.

En estos casos no cabe la presunción de inocencia, ya que las propias características de la comisión del delito son una prueba en sí al haber sido percibido directamente por los testigos. Por esto mismo, los delitos flagrantes suelen tramitarse a través del proceso de juicio rápido, ya que se presume que su enjuiciamiento será rápido y sencillo.

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