El delito de inducción al suicidio en el Código Penal

Delito de inducción al suicidio

La inducción al suicidio es un delito que comete una persona que convence a otra de que se quite la vida. La incitación se considera esencial, pues la víctima no hubiera tomado la decisión por sí sola.

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¿Qué es el delito de inducción al suicidio?

El delito de inducción al suicidio es un delito que comete aquel que convence a otra persona que no habría tomado tal decisión por sí misma para que se quite la vida mediante una incitación directa, dolosa y eficaz.

Se regula en el artículo 143 del Código Penal español junto al delito de cooperación al suicidio y el delito de cooperación ejecutiva al suicidio.

El delito de inducción al suicidio se castiga con pena de prisión de cuatro a ocho años.

1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.

2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.

3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.

4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de una persona que sufriera un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o una enfermedad grave e incurable, con sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables, por la petición expresa, seria e inequívoca de esta, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los apartados 2 y 3.

5. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, no incurrirá en responsabilidad penal quien causare o cooperare activamente a la muerte de otra persona cumpliendo lo establecido en la ley orgánica reguladora de la eutanasia.

Artículo 143 del Código Penal

¿Cuál es el bien jurídico protegido?

Según la mayor parte de la doctrina, el suicidio es la ejecución de una serie de actos cuyo resultado es la muerte que fuera deseada por el fallecido. Por su parte, el Tribunal Constitucional considera que el suicidio es una manifestación de la voluntad de obrar de las personas, entendiéndose como un acto no prohibido por el ordenamiento jurídico.

Esto quiere decir que el suicidio es “impune”, incluso cuando el autor no logra su propósito. Sin embargo, el ordenamiento penal sí que castiga la cooperación, la inducción, la cooperación ejecutiva al suicidio y el fomento del suicidio en menores o discapacitados a través de medios digitales o tecnológicos.

En principio, el bien jurídico protegido es el derecho a la vida en base a la garantía del artículo 15 CE. Sin embargo, no hay unanimidad en la doctrina y se barajan otros conceptos: el derecho a vivir la vida con dignidad, el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a disponer de la propia vida o la integridad física.

En todo caso, se descarta que el artículo 15 CE garantice el derecho a decidir sobre la propia muerte.

Características del delito de inducción al suicidio

El elemento clave del delito de inducción al suicidio es que el suicidio se produzca a causa de la inducción o influencia directa, dolosa y eficaz de la otra persona. Es decir, que el suicida no habría tomado por sí solo la decisión de provocarse la muerte.

Por lo tanto, si ya había tomado previamente la decisión de suicidarse, la otra persona no estaría cometiendo un delito de inducción al suicidio incluso aunque mantuviese conversaciones al respecto.

Además, para valorar la comisión de este delito es necesario tener en cuenta la capacidad de discernimiento del suicida. Si carece de ella, se entiende que no tiene la capacidad para conocer el significado y las consecuencias de sus actos. En este caso, el inductor podría estar cometiendo un delito de homicidio o de asesinato por autoría mediata a través del suicida.

La inducción al suicidio es un delito doloso y de resultado. No se puede cometer por omisión y tampoco cabe en grado de tentativa.

¿Qué ocurre en los casos de suicidio compartido?

El suicidio compartido es una forma de suicidio en la que dos personas o más toman conjuntamente la decisión de quitarse la vida. Para la jurisprudencia, es una forma de inducción al suicidio.

¿Pero qué pasa si una de estas personas sobrevive al intento? Por un lado, no se le podría imputar responsabilidad penal por la decisión no consumada de provocarse la muerte. Pero, por otro lado, sí que cabría la posibilidad de acusarle de un delito de inducción al suicidio en cuanto a la intervención en la muerte del resto de suicidas.

¿La apología del suicidio se considera inducción?

Por regla general, la apología del suicido es impune porque no se da una inducción directa con respecto a un sujeto pasivo concreto. Tampoco es una forma de cooperación necesaria aunque su influencia hubiera sido determinante para que la víctima se provocara la muerte, ya que no existe una imputación objetiva del resultado.

No obstante, el artículo 143 bis CP establece una excepción cuando la promoción del suicidio se dirige a menores o personas con discapacidad necesitadas de protección especial.

La distribución o difusión pública a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información o de la comunicación de contenidos específicamente destinados a promover, fomentar o incitar al suicidio de personas menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección será castigada con la pena de prisión de uno a cuatro años.

Las autoridades judiciales ordenarán la adopción de las medidas necesarias para la retirada de los contenidos a los que se refiere el párrafo anterior, para la interrupción de los servicios que ofrezcan predominantemente dichos contenidos o para el bloqueo de unos y otros cuando radiquen en el extranjero.

Artículo 143 bis del Código Penal

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