¿Puede haber delito en la transmisión o contagio de una ETS?

¿Puede haber delito en la transmisión o contagio de una ETS?

El hecho de que una relación sexual sea consentida no impide que alguna de las personas involucradas pueda incurrir en algún ilícito penal. Así, cuando se produce el contagio de una enfermedad de transmisión sexual, los tribunales españoles pueden llegar a considerar que se ha cometido un delito de lesiones.

En las próximas líneas explico en qué supuestos se derivará responsabilidad penal por estos hechos y cuáles son las penas que se prevén en el Código Penal para estos casos.

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¿Cuándo hay delito en la transmisión o contagio de una ETS?

Como he apuntado, existen diversos pronunciamientos judiciales que han determinado que el contagio o transmisión de una enfermedad de transmisión sexual constituye un delito de lesiones.

Sin embargo, no será así en todos los supuestos de contagio. La autoridad judicial valorará las circunstancias de cada caso para determinar si existe responsabilidad criminal, tal y como explico a continuación.

En primer lugar, será necesario demostrar que la víctima ha contraído esta enfermedad como consecuencia de las relaciones sexuales mantenidas con la persona acusada.

De este modo, habrá que probar que el supuesto sujeto activo del delito ya padecía esta enfermedad con anterioridad al encuentro sexual entre ambos individuos.

Asimismo, será necesario que se demuestre que existieron las relaciones que dieron lugar al contagio, y que se da una relación de causalidad entre estos hechos y el contagio de la persona denunciante.

Si se demuestran estos extremos, el juez apreciará que ha llevado a cabo una conducta ilícita, que se identifica con alguno de los delitos de lesiones recogidos en el título III del libro II del Código Penal.

Los delitos de lesiones por transmisión de una ETS

Una vez determinada la responsabilidad criminal de quien contagió la ETS a la víctima, será necesario establecer cuál de los tipos penales del delito de lesiones habrá de aplicarse.

Para ello, se tomarán en consideración todas las circunstancias relacionadas con los hechos juzgados.

Además, es necesario tener presente que cuando los participantes en la relación sexual tienen conocimiento de la existencia de esta enfermedad con anterioridad al encuentro, no se derivará responsabilidad criminal de estos hechos.

Delito doloso de lesiones

Cuando quien padece la enfermedad es conocedor de este hecho, pero no informa a la otra parte, y además no emplea los medios profilácticos adecuados para evitar el contagio, la autoridad judicial apreciará la existencia de un delito doloso de lesiones. 

Aunque la finalidad del sujeto activo no es la transmisión de la ETS, existe dolo eventual, puesto que sí es un resultado probable de su conducta.

El Código Penal recoge diferentes penas para los delitos dolosos de lesiones, en función de la gravedad del resultado de los hechos.

En consecuencia, cuando la víctima no requiera de ningún tipo de asistencia médica para superar la enfermedad contraída, se incurrirá en un delito leve de lesiones, con penas de multa de entre uno y 3 meses.

Si la víctima necesita una intervención quirúrgica o un tratamiento médico de cualquier tipo para su curación, se aplicarán las previstas para este delito en su tipo básico. En estos casos, se impondrán penas de prisión de 3 meses a 3 años o de multa de 6 a 12 meses.

Se podrá apreciar la existencia de un delito de lesiones agravado, para el que se recogen dos supuestos diferenciados en el Código Penal.

Por un lado, si se produce la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro no principal, o una deformidad que afecte a estos, el acusado habrá de afrontar una pena de prisión de 3 a 6 años.

En el supuesto de que la enfermedad contraída provoque la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro principal, de un sentido, o la esterilidad, una grave deformidad o una grave enfermedad somática o psíquica, la pena a aplicar será de 6 a 12 años de prisión.

Delito imprudente de lesiones

Si la persona denunciada ha utilizado medios profilácticos durante la relación sexual, como un preservativo, y siempre que tuviera constancia del padecimiento de la ETS y no lo comunicase a la persona contagiada, el juez podrá apreciar que se ha incurrido en un delito imprudente de lesiones.

La imprudencia podrá ser calificada como grave o menos grave según la magnitud del riesgo, relacionado con la peligrosidad de la ETS y con el número de relaciones sexuales que hubieran mantenido los sujetos implicados.

En el caso de que la imprudencia se considere menos grave, se impondrá una pena de multa de 3 a 12 meses.

Por otra parte, si la imprudencia es grave, y tal y como sucedía en el caso de los delitos dolosos de lesiones, se prevén diferentes penas, en función de cuáles sean las consecuencias derivadas del contagio.

De este modo, se aplicarán penas de prisión de 3 a 6 meses, o de multa de 6 a 18 meses, cuando la imprudencia se considere grave y se aprecie que el sujeto activo ha incurrido en un delito de lesiones en su tipo básico.

Cuando afecte a miembros u órganos principales, o provoque la impotencia o esterilidad de la víctima, se impondrá una pena de prisión de uno a 3 años.

Si la deformidad tiene efectos sobre miembros u órganos no principales, la pena será de prisión de 6 meses a 2 años.

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