La tentativa o intento de homicidio: qué es y cuáles son sus penas

Tentativa o intento de homicidio

El Código Penal castiga el acto de matar a otra persona, sean cuales sean los medios utilizados, siempre que se produzca el resultado lesivo para el bien jurídico protegido: la vida humana.

Sin embargo, a veces ocurre que el resultado lesivo no llega a producirse, aunque el autor de los hechos ha realizado las acciones necesarias para lograrlo. Esta conducta no puede quedar impune, y se castiga como delito de homicidio en grado de tentativa, en los términos que vamos a ver en este artículo.

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¿Qué se entiende por tentativa de homicidio?

La tentativa de homicidio o intento de homicidio supone la realización de una conducta encaminada a matar a otra persona, pero sin la consecución de ese resultado lesivo. 

El propio Código Penal define la tentativa en su artículo 16.1:

1. Hay tentativa cuando el sujeto da principio a la ejecución del delito directamente por hechos exteriores, practicando todos o parte de los actos que objetivamente deberían producir el resultado, y sin embargo éste no se produce por causas independientes de la voluntad del autor.

[...]

Artículo 16.1 del Código Penal

Por tanto, la tentativa de homicidio se caracteriza por las siguientes notas: 

  • La tentativa implica el inicio de la ejecución del delito mediante hechos exteriores. No se castiga la preparación del delito que no haya trascendido al exterior, es decir, no está penada la intención criminal sin más, ni la mera planificación. Solo hay tentativa cuando esta se manifiesta por actos exteriores.
  • Hay tentativa tanto si se han realizado todos los actos necesarios para la consecución del resultado como cuando solo se ha realizado parte de ellos. Anteriormente se distinguía entre delito frustrado y tentativa de delito, pero actualmente ambos se han consolidado como tentativa de delito, que puede ser acabada o inacabada.
  • Existe una intención de causar el resultado lesivo sobre el bien jurídico protegido, es decir, hay intención de matar.
  • El resultado lesivo de muerte no se produce por causas ajenas a la voluntad del autor de los hechos. Si la frustración del delito se debiera a su voluntad, no cabría castigar por tentativa, como veremos más adelante.

¿Con qué pena se castiga el delito de homicidio en grado de tentativa?

De acuerdo con el artículo 62 del Código Penal, en caso de tentativa se impondrá la pena inferior en uno o dos grados a la pena prevista para el delito consumado.

La pena de referencia, la del delito consumado, se debe calcular teniendo en cuenta todas las circunstancias que concurren en el hecho, es decir, teniendo en cuenta si se trata de un tipo agravado de homicidio o si concurren circunstancias agravantes genéricas.

A partir de ahí, se aplicará la pena superior en uno o dos grados en la extensión que estime adecuada el juez o tribunal, atendidos los siguientes condicionantes:

  • El peligro inherente al intento, por ejemplo, la lesividad de los actos realizados.
  • El grado de ejecución alcanzado, esto es, el punto hasta el que ha llegado el autor de los hechos en su plan homicida.

Ambas circunstancias permiten, por tanto, valorar adecuadamente la gravedad del hecho, ya que no existe una única tentativa de homicidio posible, sino que entran en juego muchos factores.

En el caso concreto del tipo básico de homicidio, sin más circunstancias modificativas de la responsabilidad, la tentativa se castiga con pena de prisión de 5 a 10 años menos 1 día (pena inferior en un grado) o con pena de prisión de 2 años y 6 meses a 5 años menos 1 día (pena inferior en dos grados).

¿En qué caso no se castiga la tentativa de homicidio?

El mismo artículo 16.2 del Código Penal prevé un supuesto de exención de la responsabilidad penal en caso de tentativa, y es cuando el sujeto activo evite voluntariamente la consumación del delito, lo que puede ocurrir de las siguientes maneras:

  • Cuando desiste de la ejecución ya iniciada, de modo que el resultado no llega a producirse por necesitar de alguna otra acción por su parte que decide no realizar.
  • Cuando impide la producción del resultado. En este caso, ya se han realizado todos los actos necesarios para consumar el delito, pero el resultado no se produce gracias a la realización de alguna otra acción por su parte. Por ejemplo, si suministra un antídoto a la víctima, a quien ha envenenado previamente.

No obstante, el desistimiento en la consumación del delito no le exime de responsabilidad penal por los actos punibles que se hayan podido producir hasta el momento. Es el caso de las lesiones que haya causado en la víctima.

La exención por desistimiento solo se aplica a la persona concreta que desista e intenta evitar la consumación del delito, no al resto de copartícipes en el mismo. Y solo hay exención de la responsabilidad si dicho intento es serio, firme y decidido, aunque el resultado de muerte se produzca finalmente.

¿Qué ocurre si se producen lesiones en un homicidio en grado de tentativa?

La aplicación de la pena en caso de tentativa de homicidio no es una cuestión simple ni libre de discrepancias. Como ya hemos mencionado, existen muchos factores a tener en cuenta a la hora de valorar la acción concreta que se ha producido, como ejemplo, el hecho de que se hayan provocado lesiones importantes aunque no se haya producido la muerte.

Existen multitud de teorías tratando de dar una respuesta satisfactoria y uniforme a este tipo de casos, sin éxito.

En general, en mayor o menor medida, se trata de valorar la existencia de un dolo de matar en concurrencia o no con un dolo de lesionar, teniendo en cuenta que el dolo de matar, por lógica, también admite el dolo de lesionar, aunque sea eventual. No obstante, ese dolo de lesionar puede ser también directo, en cuyo caso, no parece justo pasar por alto la intención de causar esas lesiones que finalmente sí se han producido.

Algunas de las posturas adoptadas por la doctrina y la jurisprudencia son:

  • La teoría de la exclusión, por la que un dolo excluye al otro y, por tanto, la posibilidad de castigar por el resultado correspondiente a ese dolo excluido. Así, si se castiga por un homicidio en grado de tentativa, según esta teoría, ya se ha excluido el delito de lesiones, por lo que no cabe castigar también por ellas.
  • La teoría de la unidad, que parece tener más aceptación, en virtud de la cual, el dolo de matar implica también el dolo de lesionar, aunque este actúa de forma subsidiaria. Si se consuma el delito de homicidio, el dolo de lesionar queda inactivo y no se castiga por las lesiones producidas. Si solo hay tentativa de homicidio, sí se tienen en cuenta las lesiones producidas.

No obstante, tampoco estos casos son siempre iguales, por lo que hay que tener en cuenta toda la casuística. Por ejemplo, es posible que en el acto de matar se produzcan lesiones como daño colateral, pero también puede ocurrir que se busque expresamente la causación de unas lesiones cualificadas y de especial gravedad, en cuyo caso, no parece justo no tenerlas en cuenta a la hora de aplicar la pena.

Por todo ello, habrá que valorar las circunstancias del caso concreto y tener presente el principio de non bis in idem, no castigando dos veces por el mismo hecho o circunstancia. Así, en la aplicación de la pena se tendrá en cuenta:

  • Que es posible causar una muerte sin que haya lesiones, por lo que no sería justo castigar igual un intento de muerte sin lesiones que un intento de muerte con lesiones.
  • El mayor desvalor de la acción, en función del tipo de lesiones causadas.
  • La posible existencia de un dolo específico de lesionar, además del dolo general de matar.
  • El hecho de que el propio artículo 62 prevé que se castiguen las lesiones incluso si procede la exención por la tentativa de homicidio (por lo que no es lógico que no se castiguen si no hay exención, si las lesiones además revisten especial gravedad).
  • Que el artículo 62 ya prevé que se pueda determinar la extensión de la pena en atención al peligro inherente al intento y al grado de ejecución alcanzado.
  • Que las lesiones podrían suponer castigar por un delito de homicidio agravado en grado de tentativa, donde no cabría, por tanto, castigar dos veces por las lesiones.

Al final, según cuáles sean las circunstancias del caso concreto, el problema se resuelve castigando por un delito consumado de lesiones únicamente, por un delito de homicidio en grado de tentativa solo, o por un concurso ideal de delitos, teniendo en cuenta el delito de homicidio y el de lesiones.

¿Puede haber delito de homicidio imprudente en grado de tentativa?

La tentativa de delito, como hemos visto, significa que hay un intento, y el intento implica una intención de conseguir un resultado concreto. Esto invalida la posibilidad de apreciar tentativa en un delito de homicidio imprudente, ya que no existe intencionalidad.

Para que pueda haber castigo por delito imprudente debe existir un resultado, por lo que, si no lo hay, no cabe castigar por un delito incompleto, como ocurre en la tentativa. No obstante, si se han producido lesiones, sí hay un resultado, por lo que, en la práctica, este caso se suele resolver castigando directamente por un delito consumado de lesiones imprudentes.

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