El principio de culpabilidad en derecho penal

Principio culpabilidad penal

Nuestro sistema penal se sustenta sobre una serie de principios que lo dotan de seguridad jurídica y protegen a los ciudadanos de la actuación arbitraria y desproporcionada de los poderes públicos.

En ese sentido, el principio de culpabilidad impide que la ley castigue a quien no puede considerarse responsable de un hecho delictivo por diversas circunstancias que vamos a analizar en este artículo.

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¿En qué consiste el principio de culpabilidad en derecho penal?

El principio de culpabilidad en derecho penal supone que nadie pueda ser castigado por una acción u omisión realizada sin la intervención de dolo o imprudencia, y, además, que la pena deba ser proporcional al grado de exigibilidad de una conducta lícita que se pueda atribuir al culpable.

Se resume en la expresión latina nullum crimen sine culpa, que significa que no puede haber delito sin culpa.

La culpa es el mínimo grado de responsabilidad que se puede exigir al autor del hecho delictivo, mientras que el dolo implica mayor intencionalidad delictiva. Al afirmar que no existe delito sin culpa, se incluye también el dolo, y nuestro ordenamiento así lo enuncia con claridad en el artículo 5 del Código Penal.

¿Cómo contempla el Código Penal el principio de culpabilidad?

El principio de culpabilidad como principio rector del sistema penal español está consagrado en los siguientes artículos del Código Penal:

  • El artículo 5, donde se establece que no se puede imponer una pena sin que exista dolo o culpa.
  • El artículo 6, que basa la imposición de medidas de seguridad en la peligrosidad criminal del sujeto, independientemente de que actúe con culpa o sin ella.
  • El artículo 14, por el que se excluye la responsabilidad criminal en caso de error invencible.
  • Los artículos 65 y 66, que regulan la aplicación de la pena en caso de concurrencia de circunstancias agravantes y atenuantes, las cuales modifican la responsabilidad penal.
  • Los artículos 21 y 22, que detallan las circunstancias agravantes y atenuantes.
  • Los artículos 19 y 20, que contemplan las causas de exención de la responsabilidad penal.

¿Cuál es el fundamento del principio de culpabilidad en derecho penal?

El principio de culpabilidad encuentra su fundamento en la necesidad de la función preventiva del derecho penal combinada con el principio de proporcionalidad

La pena existe porque hay una necesidad de prevenir el delito, y el castigo penal actúa como medida disuasoria, además de evitar la reincidencia de los culpables mediante el cumplimiento de penas de prisión.

Pero la imposición de la pena necesita ser modulada en función del grado de culpabilidad del autor del delito, de acuerdo con el principio de proporcionalidad.

El principio de proporcionalidad, a su vez, se apoya en tres factores: 

  • La jerarquía que el ordenamiento establece entre los bienes jurídicos.
  • La dignidad de la persona, de modo que la pena no pueda exceder de los límites de lo necesario para cumplir sus fines de prevención.
  • El grado de exigibilidad de responsabilidad, que depende de la culpabilidad del sujeto.

¿En qué consiste la culpabilidad del autor del delito?

Hemos visto que el principio de culpabilidad supone no poder castigar a alguien por un hecho u omisión si no ha actuado al menos con culpabilidad, y que la pena debe ser proporcionada a dicho grado de culpabilidad, pero ¿Qué es la culpabilidad?

El concepto de culpabilidad ha sido muy discutido a lo largo de los años, y han surgido teorías más o menos contradictorias. Hoy día, la culpabilidad actúa como límite del poder punitivo del Estado, y se configura como el elemento subjetivo necesario para poder atribuir la responsabilidad por el delito. 

Por tanto, para entender que existe culpabilidad, el comportamiento del sujeto debe ser reprochable, y ello solo puede ocurrir si se dan los siguientes presupuestos:

  • Imputabilidad, esto es, que el sujeto sea dueño de sus actos en un grado suficiente.
  • Posibilidad de conocimiento de la antijuridicidad del hecho, que no exista un error inevitable.
  • Ausencia de causas de exculpación.

Además, en el caso de que el sujeto sea imputable y que no exista ninguna causa que permita eximirle de responsabilidad, es posible que concurran algunas circunstancias que moderen su culpabilidad o que incluso la agraven, por lo que habría que apreciar atenuantes o agravantes, según el caso.

¿En qué casos existe exención de la responsabilidad?

El autor de los hechos no será culpable si concurren en él circunstancias que le eximen de responsabilidad penal.

En primer lugar, para que exista exigibilidad penal, el sujeto debe ser imputable. La inimputabilidad están contemplada en el artículo 19 y el artículo 20, apartados 1, 2 y 3, del Código Penal:

  • Ser menor de 18 años, en cuyo caso, será responsable en la medida en que lo determine la ley que regule la responsabilidad penal del menor. No se trata exactamente de un supuesto de exención de la culpabilidad, sino de una exención de la responsabilidad criminal conforme a las normas generales del Código Penal.
  • Tener una anomalía o alteración psíquica, estar en un estado de intoxicación por sustancias o sufrir alteraciones de la percepción que le hagan imposible discernir la ilicitud de sus acciones o controlar su comportamiento. En estos casos cabe imponer medidas de seguridad, que no se basan en la culpabilidad del sujeto, sino en la necesidad de controlar su peligrosidad.

En segundo lugar, no debe concurrir ninguna circunstancia que haga irreprochable su comportamiento, es decir, no debe encontrarse en una situación límite que le impida actuar de otra manera (artículo 20 apartados 4, 5, 6 y 7), como son:

  • Actuar proporcionalmente en defensa propia en caso de agresión ilegítima.
  • Actuar en estado de necesidad para evitar un mal igual o más grave.
  • Actuar impulsado por miedo insuperable.
  • Actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo.

Por último, el autor del delito debe tener la posibilidad de conocer la antijuridicidad del hecho, es decir, no puede existir un error invencible sobre la existencia de un hecho constitutivo de la infracción penal o sobre la ilicitud del hecho (artículo 14).

¿En qué casos se modifica la exigencia de responsabilidad penal?

Una vez se determina que el sujeto es el autor de los hechos y que es imputable, es decir, que no existe ninguna circunstancia que le exima de responsabilidad, podrá apreciarse la concurrencia de circunstancias agravantes o atenuantes, y modular la pena en consecuencia.

Así, vemos que la operatividad del principio de culpabilidad obliga a adecuar la pena al grado de responsabilidad exigible al sujeto, es decir, a su grado de culpabilidad.

Las circunstancias atenuantes están detalladas en el artículo 21 del Código Penal, y entre ellas está la de actuar a causa de una grave adicción a sustancias o la de no poder apreciar una eximente en su totalidad. No se trata de una lista cerrada, ya que puede haber otras no contempladas expresamente que también atenúen la culpabilidad y operen a favor del reo.

Las circunstancias agravantes son las que recoge el artículo 22, entre las que se encuentran actuar con alevosía o a cambio de recompensa, promesa o precio de cualquier tipo. En este caso sí se trata de una lista cerrada, por el efecto restrictivo que tienen estas circunstancias sobre los derechos individuales del reo.

En resumen, la apreciación de todas las circunstancias que puedan modificar la culpabilidad del autor del delito delimita el grado de exigibilidad de la responsabilidad penal, no existiendo en nuestro sistema penal la responsabilidad penal objetiva que castigue el hecho sin tener en cuenta la situación personal del reo y su interacción en sociedad.

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